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Aun a riesgo de hacer el juego a los publicistas que han diseñado las campañas (que hablen de uno, aunque sea mal, y esas cosas), no se me ocurre mejor forma de inaugurar la temporada televisiva que haciendo un Top-5 de los anuncios más irritantes que actualmente emite mi idolatrada caja tonta. Pero es que me enervan, transmutan el buen rollo que las series y las pelis me transmiten en odio hacia la humanidad, y por eso he de reseñarlos, para no sentirme tan solo y comprobar si a vosotros también os alteran el sistema nervioso central. Renovaré periódicamente esta lista de odios. De momento, la cosa queda así, de menos a más:

On number five…

  • Carefree. “No importa las braguitas que lleves, te sentirás bien en cualquier momento”. Menos cuando veas ese anuncio. Los contoneos de esa pija -por más que su anatomía casi al descubierto me inspire otras emociones que no vienen al caso- merecen el cadalso. No por lúbricos, sino por estúpidos. Su risa idiota del final me provoca pensamientos de anciano: “Ay, hija mía, tú lo que necesitas es haber pasado una guerra para enterarte de lo que es estar bien de verdad”.

On number four…

  • Cangoo. Unas toallitas para que los niños se limpien el culo. Sale un grupo de querubines haciendo una coreografía y cantando una canción sobre las bondades de limpiarte el culo tu solito. Ya sabéis, el rollo freudiano de que si te mola tu caca eres una persona creativa. Nada que objetar ni a la mierda infantil ni a la debida higiene, pero la mascota del anuncio es una especie de rana bípeda que enseña sin rubor cómo usar las toallitas de papel. Sin embargo, en la demostración, la ranita en cuestión se introduce una toallita por el culo y hace un gesto de “qué guay”. Yo creía que la estimulación anal se practicaba a otras edades, y tampoco entiendo esa filia erótica por la celulosa.

On number three…

  • Micralax. Seguimos con lo escatológico. En un arranque presuntamente cómico, se nos presenta a una pobre y atolondrada chica inmersa en un viaje organizado en autobús. Un enano que hace de guía dice: “Cinco minutos para la visita”, y a ella se la ve agobiada y pisoteada por mil turistas estresados. Al final, el grupo llega al hotel, ella entra en la habitación y saca del neceser un paquete de Micralax, “edemas higiénicos contra el estreñimiento ocasional”. Suena una cadena de WC derramando su beatífica cascada y ella dice -con el intestino ligero, se supone-: “Con Micralax, estoy tranquila”. Pos bueno, pos fale, pos malegro. Pero, ¿qué tienen que ver los viajes organizados con el estreñimiento ocasional? ¿Que en ambos casos se acumula mierda? Me habría gustado asistir a la brain storming de este anuncio y ver en qué punto se asociaba no cagar con ir en un autobús a ver Florencia.

On number two…

  • Polaris World. Si no tuvimos suficiente con Anne Igartiburu y Marina d’Or, este año ha llegado Camacho con Polaris World en Murcia. Como son murcianos, han hecho un anuncio ad hoc (quizá este comentario hiera a muchos, pero un amigo mío decía que Murcia es a España lo que Texas a Estados Unidos, y que si nos empeñáramos el resto de españoles, conseguiríamos desgajar la región y empujarla hasta que se uniera con Argelia, y que les aguantaran ellos. Pero yo no suscribo tales dislates, o lo hago sólo en parte). Después quitaron a Camacho paseando por la playa, porque quizá vieron que como reclamo glamouroso no pegaba, y metieron a un blasillo que dice ser presidente de Polaris World, cuando a todas luces es un hombre de paja de la mafia rusa. Quizá para reírse de él, el guionista le hace decir: “Paque por su vivienda un precio justo en el que probablemente sea el mejor resort de Europa”. La gracia está en que el blasillo es incapaz de pronunciar “probablemente” y le sale algo etílico y parecido a “pmmnte”. Por lo demás, y no sólo como residente en Aragón, sino como habitante de la aldea global, me irrita mucho tragarme las bondades de unos campos de golf construidos en el desierto. Pero eso quizá sea otra historia.

And the winner is…

  • Noolor. Sí, lo siento, los anuncios de productos de higiene ganan por goleada (dos de cinco), pero la realidad es así de dura. Los anuncios de Evax se caracterizan por su elevadísimo nivel de irritabilidad, que aumenta cuando sabes que la firma de Isabel Coixet está detrás de muchos de ellos. Te acercarías al plató y abofetearías uno por uno a todos los miembros el equipo. Pero los abofetearías, nada de golpearles con dignidad para que se cuadren y se defiendan. Abofetearles como a colegialas ñoñas. En este caso, “Evax te invita al mundo noolor”. Y siguen: “Noolog a música, noolog a nieve y noolog a inosensia”. Esta última, con piruleta gigante de regalo. Oh, qué fantástico. Y se quedan tan anchos. Doscientos años de dolorida lucha feminista, con miles de mujeres que lo han sacrificado todo en el combate contra el machismo, y llegan los de Evax con su noolog y mandan a todas a la mierda. Ay, pobre Mary Woollstonecraft, pobre Virginia Woolf y pobre, pobre, pobre Sylvia Plath. También pobre Margarita Nelken -por poner una española, que haberlas, haylas- y pobre Simone Weil y la otra Simone, la de Beauvoir. Espero que vuestros fantasmas atormenten a Isabel Coixet con pesadillas llenas de mugre y de Homers Simpsons. ¿Prevendrá la asignatura de Educación para la Ciudadanía contra los anuncios de compresas? Señorita Coixet: la menstruación es un proceso fisiológico asumido con normalidad por la inmensa mayoría de las mujeres de la humanidad. Tenga la bondad de ahorrarnos la metafísica, que todos sabemos lo que es una compresa manchada.

Hasta aquí mis fobias publicitarias.



One Response to “LOS PEORES ANUNCIOS DE LA TELE”  

  1. el estreñimiento suele aparecer cuando se realizan viajes, por los cambios de alimentación, de agua…


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